Miguel Ángel Asturias
Miguel Ángel Asturias Rosales fue un escritor, periodista y diplomático guatemalteco que contribuyó al desarrollo de la literatura latinoamericana, influyó en la cultura occidental y, al mismo tiempo, llamó la atención sobre la importancia de las culturas indígenas, especialmente las de su país natal, Guatemala. Su niñera, Lola Reyes, era una joven indígena que le contaba historias, mitos y leyendas de su cultura. Esto más tarde tendrían una gran influencia en sus obras. En 1908, cuando Asturias tenía nueve años, regresó con su familia a los suburbios de la Ciudad de Guatemala. Cuando era estudiante comenzó a escribir y realizó el primer borrador de una historia que más tarde se convertiría en la novela El señor presidente. En 1922, junto con otros estudiantes, fundó la Universidad Popular, un proyecto comunitario según el cual “la clase media se anima a contribuir al bienestar general, mediante la enseñanza de cursos gratuitos para los más desfavorecidos”. En 1920, mientras estaba en el Instituto Nacional Central para Varones participó en el levantamiento contra Manuel Estrada Cabrera, organizando huelgas. En el ámbito literario e intelectual, Asturias y sus compañeros de clase, formaron lo que ahora se conoce como La Generación del 20. En 1967, la traducción al inglés de Mulata tal fue publicada en Boston y fue el año en el que Asturias fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura por sus logros literarios vivos, fuertemente arraigados en los rasgos nacionales y las tradiciones de los pueblos indígenas de América Latina. Asturias pasó sus últimos años en Madrid, donde murió de cáncer en 1974. Está enterrado en el cementerio de Pére Lachaise, en París. Su tumba está coronada con una réplica de la Estela 14 de Ceibal. Cuando Asturias regresó a su país en 1933, tuvo su primer encuentro con Jorge Ubico, gobernante que cerró la Universidad Popular. En ese mismo año, Asturias trabajó como periodista. Fundó y editó una revista de radio llamada El diario del aire. En 1942, fue elegido diputado al Congreso Nacional, tras la caída del régimen de Jorge Ubico. Asturias siguió escribiendo durante su carrera política en varios países de Centroamérica y América del Sur. Tuvo puestos diplomáticos en Buenos Aires en 1947 y en París en 1952.
Dedicó gran parte de su energía política apoyando al gobierno de Jacobo Arbenz. Tras la caída de su gobierno, el nuevo mandatario Carlos Castillo Armas, ordenó que Asturias fuera despojado de su nacionalidad guatemalteca y expulsado del país por su apoyo al anterior gobierno. En 1966 el presidente electo Julio Cesar Montenegro llegó al poder en Guatemala y rehabilitó a Asturias. Fue devuelta su ciudadanía guatemalteca y fue nombrado como embajador en Francia, donde se desempeñó hasta 1970, ocupando una residencia permanente en París.

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